Bueno hoy voy hablar de un tema un tanto sensacionalista como es el desfortunio amoroso o ,simplemente, el desamor. Esto que constantemente afecta a los jóvenes dado nuestra inmadurez a la hora de afrontar problemas o por las constantes actuaciones de nuestras hormonas, lo cierto es que ´´por h o por b`` siempre nos afecta de un modo u otro.
Apartándonos un poco de lo global del tema como es el ´´yo la quiero, ella no`` o ´´yo le quiero, el no``. Nos centramos en la posición de la persona pasiva a la hora de la elección. Lo cierto es que siempre se rige el patrón anterior, ya nombrado. Un rechazo o una falta de reciprocidad entre los dos sujetos, es muy fácil hablar de esto, todos lo hacéis o lo haréis o lo habéis hecho, pero nadie sabe por muy bueno que sea el orador lo que siente esté en ese momento, ni tan si quiera se parece lo dicho y lo tenido.
¿ Es peor la sensación que se tiene al no tener o al haber tenido ? Lo cierto es que aunque lo englobemos en un mismo saco no tiene nada que ver, aunque los consejos se den siempre en esa linea común, aunque todo sea provocado por ese ´´él o ella``. Ni se parecen. En la primera siempre deseas lo que no has tenido quizás por ese ´´si pero no`` ,es decir, esa frase tan común y tan doliente que es ´´te quiero como amigo`` que analizándolo con el si pero no, es la misma estructura, empieza positivo (no se si lo veréis) pero termina en esa frustración que debes de llevar encima. En contra posición, cuando ya has tenido, cuando ya has rozado la cumbre, has escalado el monte olimpo y plantado tu bandera, derrepente todo se desmorona y cae en el vacío, el olvido, no hay mayor vacío que este, un pozo del cual nadie se alimenta y se encuentra en la parte mas oscura e intima de nuestro pensar.
Lo cierto es que no lo se, en mi opinión es peor la segunda, por que la primera al no haber nada desde un principio nunca saboreas ´´la victoria emocional`` que supone ese logro, ese ´´alcanzarla o alcanzarle``, mientras que lo otro, te derrumba tu castillo, tu fortaleza, de recuerdos y te quita lo vivido apartándolo a un segundo plano que raras veces vuelve al principal.