Nuestra forma de ser varia constantemente dependiendo del momento, o el lugar en el que nos encontremos. Por ejemplo: con la familia no somos de la misma forma que con nuestros amigos, en público no somos iguales que en privado. Estas formas de vida van marcadas a su vez por los demás, conocidos o desconocidos.
Lo cierto es que nadie muestra su más puro ser, es decir, nadie enseña nunca como es en realidad; ni las personas que más nos conocen saben cómo somos. Siempre hay algo que se esconde, porque no puedes formar parte de un grupo, o establecer relaciones interpersonales dándote a conocer al 100%.
Desde pequeños nos han <
Nunca somos del todo libres en la elección de nuestra identidad, de lo que somos ahora, de lo que eres hoy por hoy. En un lugar movido en sociedad no hay hueco para la individualidad de las personas. Nuestros padres, amigos, maestros, la gente que nos rodea, nos muestran el mundo, nos enseñan lo que creen que es bueno y lo que es malo, la verdad y la mentira, lo atractivo, lo peligroso, lo bello y lo feo. Nos venden una libertad de expresión, ¡hasta el sueño americano!, pero de una manera u otra seguimos siendo esclavos, la gran mayoría de esos ideales que les han pasado los padres, de un mundo controlado por la televisión, de una política mundial, de unas religiones llenas de ritos, al fin y al cabo seguimos siendo esclavos de esa conducta, de ese marcos social que tanto necesitamos.
Nuestra forma de ser depende y es variable por la gente de nuestro alrededor. No eres quien eres porque tú quieres, si no por las cosas que has ido cogiendo de estas personas, una frase que te gusta, una forma de vestir, en definitiva estamos formados por pequeños complementos que cogemos de los que están con nosotros, en mayor o menor medida dependemos de ellos, una persona por si sola seria incompleta, sin embargo al rodearnos de más gente, más completos somos.
Nacemos y nuestra madre nos alimenta, nos dan abrigo, exploramos nuestra casa, nuestro barrio, comenzamos a pensar en el futuro, comenzamos a crecer en grupo; hasta en está nuestra etapa juvenil, la llamada etapa <
Al no ser individuos únicos, no influenciables, tendemos a querer esconder aquellos aspectos que nos hace iguales que a los demás, es por ello por lo que el ser comienza a mentir.
Una persona por naturaleza debe de mentir, es decir, no existe nadie que diga siempre la verdad, mentimos por la misma naturaleza por la que intentamos coexistir en este mundo. Un estudio reciente, muestra que la persona miente al menos tres veces al día.
Nos mostramos de diferentes formas, mentimos. Un ejemplo de ello; Marilyn Monroe una mujer demasiado inocente, consciente de la realidad del mundo,dejándola ver a través de sutiles palabras, se entregó a la vida, se creyó su propia realidad , cosas que en mi opinión le llevo al suicidio, Con este ejemplo he querido explicar que se tiene que mentir, los hombres mentimos constantemente ya sea para protegernos o para proteger, por eso no pienso que las personas sean lo que dicen, sino más bien lo que realizan o hacen, cualquiera puede decir algo sin pensarlo, pero en la forma de actuar no te puedes esconder, todos somos transparentes cuando actuamos, solo hay que saber mirar o entender, pocas veces decimos lo que pensamos.
Nuestra más pura forma de ser es imposible de alcanzar, en mi opinión, estamos vinculados a una sociedad y está a nosotros. Tal vez ante una situación inusual, mostremos un poco de como es el individuo como tal. Pero en la vida, en nuestra conducta, la influencia del entorno sigue estando presente, seguirá estando presente.
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